"A
diferencia de la economía consumista,
basada en la cultura del tener,
la Economía de Comunión es la economía del dar.
Nos puede parecer difícil, arduo, heroico.
Pero no es tal, porque el hombre,
hecho a imagen de Dios, que es Amor,
encuentra la propia realización
precisamente en el amar, en el dar.
Esta exigencia
está en lo profundo de su ser,
sea creyente o no creyente.
Y precisamente en esta constatación,
apoyada por nuestra experiencia,
radica la esperanza de una difusión universal
de la ECONOMÍA DE COMUNIÓN".